Las señales se leen en conjunto, no de a una
Un cambio de ritmo aislado no dice nada por sí solo. Alguien puede escribir más lento porque está pensando una respuesta, porque cambió de teclado o porque lleva horas frente a la pantalla. La evaluación se apoya en la combinación sostenida de señales durante la sesión activa, no en un gesto puntual. Por eso una desviación breve no dispara ninguna acción: primero se observa si el patrón vuelve a su rango habitual.